Imaginen el tiempo como una línea infinita, eterna. Al hacer zoom en ella deberíamos poder percibir los puntos sucesivos que la componen, que la hacen línea. Pero, ¿Qué pasaría si pudiéramos hacer zoom en el tiempo? Nuestro tiempo, poseedor de una unidad indivisible, es imposible de analizar de esta manera, de, en su caso, ralentizarlo, desarticularlo, de romper su constante integridad. Nuestro tiempo ocurre de manera indómita, implacable. Si pudiéramos quebrantar su unidad, violar sus leyes, para conseguir su unidad de división más inmediata, quizás podríamos percibir cosas que, mientras el tiempo transcurre en su unidad habitual, no percibimos. Tal vez, incluso, podríamos apreciar realidades que transcurren paralelamente a la nuestra, que se encuentran emplazadas sobre la nuestra en unidades de tiempo menores, quizás microscópicas, o, en este caso, "micro temporales". O quizás, de otro modo, no haya nada allí, en aquellas grietas del tiempo, y solo, si se consigue nuestro cometido, el tiempo se desgrane y las acciones no ocurran ya, o no ocurran de la forma en que las conocemos desde que nacimos.
Tal vez, de esta manera, consigamos destronar a Saturno antes de tiempo (en su propio juego)
y evitar que nos devore,
diariamente.




/Alhué Mora

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