Es así, escribiendo, que entro en conflicto con las palabras.
Me peleo, a puño limpio, a certeza rebatida.
Que mentirosas a veces, que poco dicen.
Un velo opaco, más que una lámpara o, al menos, una vela.
Un autoengaño, una complacencia absurda, resignación barata.
Tantas voces diferentes en el interior, tanta mascara sin rostro en el exterior.
Se sacuden de hipocresía las palabras, no dan más de credulidad viciada.
Corroídas por las diferentes lecturas, visiones, abstracciones.
Mil sinónimos: abundancia inútil, inundación.
Es por ello que convoco a la palabra primera,
raíz indivisible,
primacía,
cristalización de lo imperceptible.
Entendiendo que entre ellas no hay concatenaciones negadas,
toda unión es posible.
Se trata de realizar a ciegas el trayecto,
recorriendo y recurriendo desde lo imposible hacia lo posible.
Sin embargo, les pido que no violenten más mi ser con reparos,
ni pidan amparo todas juntas dentro de un mismo texto,
no será posible.
Es así, en conflicto, que entro escribiendo a las palabras.


/Alhué Mora/

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