Mujer bisturí, obsesionada con las bocas.
Tiene su adivinanza entre árboles. Su mirada extraviada.
Deletrea su vida en aguas turbias, en turbios oleajes de vida.
Comienza a extrañar hasta lo más minúsculo,
mil imperceptibilidades de lo cotidiano.
El odio entra por su oído. Su garganta recurre a lo infundado, inconstantemente.
La boca es cosida con hilos de tiempo y trazos de asperezas.
Su frente, lugar favorito de las mariposas y de los malos tratos.
Las incontables cosas invisibles se aferran a sus muñecas. El corazón hecho una colmena de indecisiones cubiertas por pájaros de niebla.
Sus pliegues examinados bajo la luz del día,
luz que nunca resulta suficiente.
Ojos que nunca miran suficiente.
Palabras desechas en sus mansas manos.
No lograr coherencia, más nunca.


|Alhué Mora|

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