~ Para mi hermano, Ain.


Venimos rumiando una misma canción,
fundiendo el grito,
alimentando muchas mutuas convicciones.
Sabiendo que nuestras banderas, sin el inclemente y necesario viento,
no flamean.
Sintiendo un tibio calor invadiéndome al observar que, en estas idas y vueltas,
en estas divergencias,
nos descubrimos del mismo lado de la vereda.



Alhué Mora



"Lo que en el sentido más estricto se llama felicidad, surge de la satisfacción, casi siempre instantánea, de necesidades acumuladas que han alcanzado elevada tensión, y de acuerdo con esta índole sólo puede darse como fenómeno episódico. Toda persistencia de una situación anhelada por el principio del placer sólo proporciona una sensación de tibio bienestar, pues nuestra disposición no nos permite gozar intensamente sino el contraste, pero sólo en muy escasa medida lo estable. Así, nuestras facultades de felicidad están ya limitadas en principio por nuestra propia constitución. En cambio, nos es mucho menos difícil experimentar la desgracia. El sufrimiento nos amenaza por tres lados: desde el propio cuerpo, del mundo exterior y de las relaciones con otros seres humanos."


"El malestar en la cultura" - Sigmund Freud
(1930) 



 Imaginen el tiempo como una línea infinita, eterna. Al hacer zoom en ella deberíamos poder percibir los puntos sucesivos que la componen, que la hacen línea. Pero, ¿Qué pasaría si pudiéramos hacer zoom en el tiempo? Nuestro tiempo, poseedor de una unidad indivisible, es imposible de analizar de esta manera, de, en su caso, ralentizarlo, desarticularlo, de romper su constante integridad. Nuestro tiempo ocurre de manera indómita, implacable. Si pudiéramos quebrantar su unidad, violar sus leyes, para conseguir su unidad de división más inmediata, quizás podríamos percibir cosas que, mientras el tiempo transcurre en su unidad habitual, no percibimos. Tal vez, incluso, podríamos apreciar realidades que transcurren paralelamente a la nuestra, que se encuentran emplazadas sobre la nuestra en unidades de tiempo menores, quizás microscópicas, o, en este caso, "micro temporales". O quizás, de otro modo, no haya nada allí, en aquellas grietas del tiempo, y solo, si se consigue nuestro cometido, el tiempo se desgrane y las acciones no ocurran ya, o no ocurran de la forma en que las conocemos desde que nacimos.
Tal vez, de esta manera, consigamos destronar a Saturno antes de tiempo (en su propio juego)
y evitar que nos devore,
diariamente.




/Alhué Mora